Desde la antigüedad, los seres humanos observaron cómo los planetas se desplazaban en el cielo siguiendo trayectorias regulares. Durante siglos se creyó que giraban en torno a la Tierra, hasta que el modelo heliocéntrico propuesto por Copérnico y las observaciones de Galileo cambiaron por completo nuestra comprensión del universo. Dos grandes avances permitieron explicar y predecir el movimiento de los planetas: las leyes de Kepler y la ley de gravitación universal de Newton.
El astrónomo alemán Johannes Kepler, basándose en los datos de Tycho Brahe, formuló tres leyes que describen cómo se mueven los planetas alrededor del Sol:
Isaac Newton propuso que todos los cuerpos con masa se atraen entre sí mediante una fuerza gravitatoria. Su famosa ley de gravitación universal dice:
Donde:
- : fuerza de atracción entre dos cuerpos
- : constante de gravitación
universal
- y : masas de los cuerpos
- : distancia entre los cuerpos.
Esta ley permitió explicar las leyes de Kepler como consecuencia de una fuerza física. Así, la gravitación universal no solo rige el movimiento de los planetas, sino también el de satélites, cometas y cualquier objeto en el universo.