Uniones químicas

En la naturaleza existen algunos elementos que se encuentran formando átomos aislados. Son los llamados gases nobles, como el helio, el neón o el argón. Estos elementos no se combinan fácilmente con otros. Se los encuentra de manera individual, sin formar compuestos. Esto se debe a que su estructura electrónica ya es estable: tienen completo su último nivel de energía.

Pero la mayoría de los elementos no se comportan así. El oxígeno del aire está formado por moléculas que tienen dos átomos unidos. El cloro en la lavandina, el sodio en la sal de mesa, el carbono en el azúcar y el hidrógeno en el agua aparecen siempre combinados con otros átomos. Estos átomos no tienen su nivel de energía completo, y por eso tienden a interactuar con otros para lograr mayor estabilidad.

Esta tendencia a unirse para alcanzar una configuración más estable es lo que da origen a las uniones químicas. Se trata de una forma de interacción entre los átomos, que permite la formación de sustancias nuevas con propiedades diferentes a las de los elementos que las componen.

Cada tipo de unión química depende de cómo se relacionan los electrones de los átomos involucrados. En algunos casos, un átomo pierde electrones y otro los gana; en otros casos, los comparten; y en ciertas sustancias, los electrones se mueven libremente entre muchos átomos.

Comprender cómo se forman estas uniones ayuda a explicar por qué existen tantas sustancias diferentes y por qué tienen propiedades tan variadas, desde la dureza de una sal hasta la flexibilidad de un metal.

Tipos de uniones químicas

Unión iónica: ocurre cuando un átomo cede uno o más electrones y otro los recibe. Se forma entre metales y no metales. Los átomos se convierten en iones de carga opuesta que se atraen entre sí.
Ejemplo: cloruro de sodio (NaCl), yoduro de potasio (KI).

Unión covalente: los átomos comparten uno o más pares de electrones. Se da entre no metales. Esta unión forma moléculas con estructuras bien definidas.
Ejemplo: agua (H₂O), dióxido de carbono (CO₂).

Unión metálica: los átomos metálicos comparten un conjunto de electrones que se mueven libremente entre ellos. Esto explica propiedades como la conductividad eléctrica y térmica.
Ejemplo: cobre (Cu), hierro (Fe).